A lo largo de la vida, hay cosas que nunca cambian. De niño, te diviertes con un simple globo. En la adolescencia, los mejores momentos, los pasas con tus amigos. Cuando ya estas un poco crecidito, y conoces más mundo, disfrutas conociendo más. Cada momento, cada edad, cada ¡segundo! es bueno, para momentos fantásticos. Hay un gesto común en todos, que es irrefrenable, imprescindible, saludable, incontrolable, que jamás desaparecerá. Aun en los peores momentos, siempre hay alguien que reacciona de este modo. Es un gesto universal, todo el mundo sabe hacerlo, con el TODOS nos comprendemos. Y es que además, tan solo tenemos que mover quince músculos, en cambio, para arrugar la frente son cuarenta. Y en NADIE causa rechazo.
Toda la vida, en todas las edades, culturas y sociedades, algo imprescindible es sonreír.
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